Total, esos gimnasios eran otra cosa. El mío se llamaba 'Las Bestias', en un sótano con luces tenues y paredes llenas de posters de Arnold y Stallone. Las pesas eran de cemento y las máquinas chirriaban como si fueran a colapsar. Pero ahí conocí a mi crew, puro esfuerzo y camaradería. Sin...